En los años 80 Richard Stallman, creador del movimiento del sotware gratuito, dijo que las personas deberían tener la libertad de hacer lo que quisieran con el software, en lugar de subscribirse a sus restrictivas licencias. Ahora que la crisis avanza a pasos agigantados, las descargas de software gratuito se han multiplicado convirtiéndose en una seria alternativa al software comercial, sobre todo en el entorno empresarial.
Lo que aún está intacto en gran parte son las aplicaciones de pago que usamos en nuestros ordenadores, como los sistemas operativos o las aplicaciones de escritorio licenciadas de grandes gigantes del software como Microsoft, Adobe y Apple. Pero como el dinero escasea cada vez más, y las alternativas gratuitas crecen en sofisticación, lo gratuito está empezando a imponerse.
Pongamos como ejemplo a OpenOffice, la alternativa gratuita al famoso software ofimático de Microsoft. Desde que lanzaron su versión 3 a mediados de Octubre, OpenOffice ha sido descargado más de 42 millones de veces. Esto significa casi 4 veces cada segundo... Si lo expresamos de otra forma, más de 300.000 personas de distintos lugares del mundo eligen descargar, cada día, software gratuito en lugar de aplicaciones por las que hay que pagar.
Y es que si pensamos en cualquier aplicación de pago, existe una alternativa gratuita u open source que cada vez es más competitiva y que “mete presión” al liderazgo en el mercado del software “propietario”. Por citar algunos ejemplo de una lista interminable: software ofimático (OpenOffice), procesamiento de imágenes (Gimp), grabación de audio (Audacity), clientes de correo (Thunderbird),... Aunque ninguna de estas aplicaciones es un líder en su parcela, lo que sí que han conseguido es influir en las aplicaciones de pago, cuyo precio ha disminuido en los últimos años.
Microsoft reconoce que se ha visto forzada a “ofrecer fantásticas ofertas” para preservar su posición, pero insiste en que su rama ofimática de negocio goza de una “increíble salud”, aunque admite que el software open source “es un reto para Microsoft y asegura que sigamos escuchando a nuestros consumidores, ofreciendo productos fáciles de usar y proporcionando un gran soporte”. Las estadísticas dicen que, en los últimos 6 meses, un 5% de los usuarios ha usado OpenOffice, mientras que los usuarios de Microsoft Office se sitúan en el 51%. Hace 3 años la cuota de Microsoft Office estaba en el 95%.
Las alternativas gratuitas continúan mejorando. Gimp, por ejemplo, ha sido vapuleado por sus detractores alegando que era inmanejable. Pero multitud de desarrolladores voluntarios han trabajado para mejorar sus limitaciones, haciendo el producto mucho mas competitivo y fácil de usar. Precisamente éste es una de los beneficios de open-source: hay más transparencia y ganas de corregir los problemas. Además, compartir las ideas en lugar de venderlas es una mejor solución a largo plazo.
En definitiva, y aunque sólo sea por no gastaros vuestro dinero o por no usar aplicaciones pirateadas, echad un vistazo a las aplicaciones open source. Quedaréis gratamente sorprendidos.



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